Catina la Catrina Pichoniza

Catina en los campos de cempasúchil de Cholula, 2018.

Ofrenda en Puebla, Catina versión 2018.

Catina versión 2023.

Catina, primera versión, 2013.

A Catina la Catrina le tenía muchas ganas desde que empecé a hacer las Pichonizas, justo después de la muñeca ninja. Su diseño no costó trabajo — salió casi solo. La primera que hice tiene bordado a mano en el pelo y en la cara, y recuerdo que un amigo la vio y me dijo que tuve una epifanía al diseñarla. Es una de las piezas que más ternura me da. Catina fusiona la tradición mexicana con diseño: el bordado de su cara simula las calaveritas de azúcar que se venden en la época de Día de Muertos.

Una de las sesiones de fotos más memorables de Pichoniza fue cuando salí con mi amiga Andrea a tomarle fotos a Catina en los campos de cultivo de cempasúchil que todavía existen en Cholula, abajo de la pirámide. Cholula es un intersticio entre ciudad y campo — en plena ciudad todavía puedes encontrarte estos campos sembrados de flores para Día de Muertos. Ese pedacito de tradición vivo en medio de la ciudad es muy parecido a Catina, es una tradición que sigue encontrando su lugar en medio de todo lo demás.

Andrea: gracias por acompañarme en mis aventuras. 💀🧡🌸

I’d been really looking forward to making Catina la Catrina ever since I started making the Pichonizas, right after the ninja doll. Her design wasn’t difficult—it just came together on its own. The first one I made has hand-embroidery on her hair and face, and I remember a friend saw her and told me I’d had an epiphany while designing her. She’s one of the pieces that touches my heart the most. Catina blends Mexican tradition with design: the embroidery on her face resembles the little sugar skulls sold during the Day of the Dead.

One of Pichoniza’s most memorable photo shoots was when I went out with my friend Andrea to take pictures of Catina in the marigold fields that still exist in Cholula, at the foot of the pyramid. Cholula is a space between city and countryside—right in the middle of the city, you can still find these fields planted with flowers for the Day of the Dead. That little piece of living tradition in the middle of the city is very much like Catina; it’s a tradition that continues to find its place amid everything else.

Andrea: Thank you for joining me on my adventures.💀🧡🌸

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